¿Y si regreso a trabajar…?

Volver con propósito

La maternidad es una experiencia transformadora que en mi caso, ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida, y estoy segura de que, para mí como para muchas mujeres, también representa hacer una pausa en la vida profesional, con el objetivo de cuidar, acompañar y criar a los hijos durante sus primeros años.

Renunciar al trabajo para dedicarse de tiempo completo a la familia es una decisión profundamente personal y respetable. Yo decidí renunciar a mi trabajo para unirme al negocio de mi esposo y así, seguir laborando y al mismo tiempo estar más cerca de mis hijos.

Ya no hago precisamente lo que antes hacía, pero sí me mantengo muy ocupada todo el tiempo; es decir, mientras los niños están en la escuela yo le doy seguimiento a los proyectos, hago cotizaciones, en fin, lo que se presente. Sin embargo, y a pesar de que fueron decisiones planeadas y pensadas durante por lo menos 5 años atrás… ya no estoy tan convencida de que haber dejado lo que me apasionaba, fuera lo mejor.

Estar con mi familia los 7 días de la semana, las 24 horas me han llenado de momentos muy valiosos, grandes aprendizajes y creo que ahora los quiero más nunca, pero también esta etapa llegó acompañada de dudas, muchas preguntas, miedos e inseguridades y peor ahora que me he cuestionado si será viable retomar el camino laboral.

Soy una mamá que dejó su pasión profesional hace tres años y que hoy me cuestiono si estoy lista para volver a trabajar.

Durante las últimas semanas he estado pensando en algunos temas, que me animan a volver actualizar mi Currículum, subirlo a la red y… a ver qué pasa.

1. Reconozco y atesoro el valor de esta pausa. Estoy convencida de que no “perdí” tres años de mi vida laboral. Los años dedicados a mi familia y a aprender nuevas cosas no le restan valor a lo profesional. Al contrario, me he permitido desarrollar habilidades que quizás haya empresas valoren profundamente estos nuevos aprendizajes, aunque no siempre aparezcan de forma explícita en un currículum.

Durante este tiempo, fortalecí habilidades como: gestión del tiempo, resolución de problemas, paciencia y empatía, pero creo que el manejo a la crisis fue un gran logro para mí. Tener un negocio propio, convivir con mi esposo 24/7 han sido de mis mejores logros y aprendizajes.

Trabajo bajo presión. UUFFF!!! Esto sí que me ha fortalecido. Trabajar bajo la presión de un cliente es mucho más de lo que pude experimentar en un pasado. Él/Ella ya pagaron por lo que van a recibir, no cabe la impuntualidad o la mala calidad.

Volverme multitarea y priorizarlas son decisiones que tomo día con día. El trabajo en casa siempre ha sido para mí, un talón de Aquiles, porque pensaba que era mejor acabar las tareas cotidianas y luego comenzar el trabajo… ¡ERROR! Primero debe ser la atención a tus clientes, a tu trabajo, el que deja para pagar las cuentas, ya después resuelvo lo cotidiano, por lo menos para mí, así me funciona.

Reconocer estas competencias que, al cabo de 3 años, he desarrollado es fundamental para construir una narrativa poderosa que muestre quién soy y cómo mi experiencia de vida puede enriquecer mi desempeño laboral.

2. Reconectar conmigo misma: ¿Qué quiero ahora?

Después de tres años fuera del mercado laboral, siento que mis intereses, prioridades y visión de vida han cambiado. Y antes de buscar empleo, me di el tiempo de responder con honestidad estas preguntas clave:

  1. ¿Quiero regresar al mismo sector o explorar uno nuevo?
  2. ¿Prefiero un trabajo de tiempo completo, parcial o remoto?
  3. ¿Qué tipo de empresa se alinea con mis valores actuales?
  4. ¿Estoy dispuesta a viajar o trabajar fines de semana?
  5. ¿Qué metas profesionales tengo ahora?

Este ejercicio de reflexión fue esencial para no tomar decisiones por presión o miedo, sino por convicción y claridad.

3. Actualicé mis herramientas profesionales

Tres años pueden parecer poco, pero en términos de tecnología, metodologías y mercado laboral, es un lapso considerable. Para sentirme más segura y competitiva me puse a actualizar mis herramientas clave:

a. Currículum y perfil profesional

Reescribe mi currículum destacando mis logros anteriores y mis habilidades transferibles. Sin temer a incluir mi pausa laboral, pero los hice de forma estratégica. Por ejemplo:

> 2022 – 2025: Pausa profesional dedicada a emprender un negocio de maquila industrial. Durante este periodo desarrollé habilidades de administración, liderazgo, organización, trabajo bajo presión y resolución de problemas.

Ahora sí, me siento lista para intentarlo, ¿qué más podría pasar?

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