Cuidar el vínculo de pareja es cuidar a los hijos/as

Hemos escuchado muchas veces que la relación de pareja no tiene que ver en la relación con los hijos. También ocurre, que a la llegada de los hijos/as, hay tanta atención requerida hacia ellos/as que olvidamos la relación de pareja y eso nos hace sentir que estamos en el camino de ser mejores padres y madres.

He evidenciado con preocupación tanto en mi clínica profesional como en la vida propia, padres/madres que se califican como mejores padres y madres, porque han dado de proveer, han establecido una crianza sin maltratos (evidentes) hacia sus hijos, le han dado un hogar con sus padres y el seguimiento al cumplimiento escolar. Olvidamos que hay acciones que valen más que mil palabras y conversaciones, cuando esos niños, niñas y adolescentes observan relaciones disfuncionales entre sus padres.

Cuando esos niños/niñas llegan a la adultez, reconocen haber tenido padres unidos, pero no vinculados, lo cual afecta su futura conexión con parejas o repetición de patrones que durante muchos años se normalizaron y creyeron que era la forma habitual de relacionarse en una pareja.

Te nombro algunos comportamientos en la pareja que pueden estar afectando a tus hijos/as sin que te des cuenta:

Discutir delante de ellos expresando gritos, golpes a la mesa u objetos.

Provoca angustias y temores en los hijos que van alterando sus estados de ánimo y la expresión de sus emociones.

Amanecer un día en que los padres no se hablan y son ellos los intermediarios para las conversaciones cotidianas entre mamá y papá.

La indiferencia es uno de los maltratos más silenciosos e imperceptibles que recibimos los seres humanos, y estar introducidos en un conflicto entre los padres, desconociendo lo que ocurrió, los llena de incertidumbre, confusión y cólera.

Golpearse en una discusión y pedirles que no se metan porque eso “no es problema de ellos”.

Es un maltrato evidente, a quien golpeas es su mamá o a su papá y el detenerlos a la defensa, incrementa el sentido de injusticia,  impotencia e indefensión, repercutiendo en un posible adulto metido en la sumisión o en la agresión ante hechos agresivos en su vida futura.

“Aguantar” lo que venga de la pareja, solo porque es la pareja y no quiere que sus hijos vivan sin su padre o su madre.

Les muestras a tus hijos, la tolerancia al maltrato, a desconocer que hay límites, a no encontrar herramientas de comunicación en la resolución de las diferencias entre las personas.

Establecer una relación de pareja en la cual depende del estado de ánimo de uno o ambos padres, la armonía en el hogar y la relación con cada uno de sus hijos.

El impacto en nuestra vida adulta se traducirá probablemente, en personas que se retraen ante alguna expresión emocional seria, triste, molesta, etc, pues todo será interpretado como “no hay que hablar, ni acercarse”. Solo cuando está “de buenas”, será posible conversar. Creando inseguridad, búsqueda de aprobación y validación por terceros.

Quizá, si estás leyendo esto, evocarás recuerdos, tendrás muchos más ejemplos, te identificarás como padre/madre, pero incluso podrás encontrar respuestas a algunas de tus actitudes ahora en tu adultez. Te verás repitiendo patrones, que hubieses deseado no repetir, pero apenas te das cuenta.

No existe un manual de relaciones para parejas, ni para ser padres ni madres exitosas, pero si existe una clave fundamental en la toma de consciencia de nuestras emociones, actitudes y acciones, buscar apoyo profesional y transitar el camino apoyados para mejorar la calidad del vínculo de pareja y su influencia en los más pequeños de casa.

Esto es válido tanto para parejas que conviven como para aquellas que están separadas, pues es la relación entre esa pareja de padres la que impacta en la salud mental y emocional de los hijos.

Recuerda:

  • Los niños aprenden el amor, observando cómo se aman sus padres.
  • La seguridad emocional de los hijos nace de ver una relación estable, respetuosa y empática.
  • Cuando hay conflictos constantes o distancia afectiva, los hijos lo absorben, aunque no comprendan que pasa.
  • La pareja es el primer modelo de apego que el niño interioriza.

El amor que los padres se demuestran entre sí, es la primera lección emocional que los hijos aprenden sin palabras.

4 comentarios

  1. Muy interasante el artículo, agradezco su contenido, me hizo recordar la relación de pareja de mis padres y cómo ha impactado mis creencias y actitudes en temas de pareja.

  2. Me identifico tanto con este Artículo. Crecí en una casa donde el conflicto marcaba los límites. Desde entonces supe que quería vivir distinto. En mi matrimonio pensé que cuidar el vínculo de pareja también era cuidar a la familia, pero decirlo me hacía lucir ante mi pareja como la peor madre. Hoy, después de un divorcio, entiendo que mi intuición tenía razón. Ahora mi reto es enseñarle a mi hijo que reconstruirse también es una forma de amar.

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