Agosto fue, en general, un mes de celebración.
Ella había viajado para visitar su tierra, su gente, sus lugares. Sabía que agosto era un mes de comienzos y, entre tantas cosas, uno de sus sobrinos amados se casaba.
Poder estar ahí era mágico.
Encontrarse con la familia, volver a ver a otros sobrinos queridos, coincidir con la familia política, estar presente y disfrutar de ver a su hijo crecer y crecer… Todo parecía tener un sentido especial.
Fueron días intensos. Desveladas, comidas compartidas, mates sin fin y esas charlas que uno sabe, aunque no lo diga, que no vuelven a repetirse de la misma manera.
Todo el viaje había sido planeado para abarcar varias fechas importantes. Entre ellas, una ocupaba un lugar especial en la agenda: el cumpleaños de su hermana menor, el 15 de agosto.
Días antes habían pensado dónde estarían, qué harían, a quiénes abrazarían. Ella imaginaba ese día. Lo esperaba.
Y llegó.
Todo transcurría normal. Bien. Feliz.
Desde temprano compartiendo charlas con gente de siempre, de esa gente que se ama y con la que cada minuto parece tener un valor diferente.
Después de comer, una de sus hermanas la llevó a su casa para que se cambiara.
Y sí…
Después de unos minutos, todo cambió.
Fue al baño y un dolor fuertísimo —muy, muy fuerte— se adueñó de su espalda, del lado derecho, extendiéndose hacia adelante. Cada minuto parecía ser peor que el anterior.
Ya estaba vestida para ir al cumpleaños, para esa merienda que tanto había esperado.
Pero terminó en el hospital.
—Un suerito rápido —dijo la doctora, después de revisarla.
Ella, cegada por el dolor, dijo que sí.
Se doblaba buscando una posición que le permitiera respirar. De un lado al otro. Nada alcanzaba.
Un suero se convirtió en dos. Después tres. Llegaron más calmantes.
Las palabras de su hermana que la acompañaba, la cuidaba e intentaba aliviar la situación con algo de humor, se escuchaban lejanas.
Y de repente apareció una frase:
—Ya no fuimos. Nos quedamos todos vestidos y alborotados.
En su cabeza se cruzó un pensamiento:
Ese día que tanto había esperado no estaba sucediendo como lo había planeado.
No estaba celebrando a su hermana.
No estaban juntos.
No había merienda, ni abrazos, ni fotos, ni esa celebración imaginada.
Y, sin embargo, en medio de todo ese dolor, apareció una pequeña reflexión:
Claro que sí.
Estoy celebrando la vida como sea.
Estoy viva.
El diagnóstico inicial fue cólico renal. Tendría que continuar con análisis y una serie de estudios para saber exactamente qué estaba pasando.
Los análisis lo confirmaron.
El siguiente estudio, sin embargo, tendría que esperar. Ella debía volver a casa.
—Necesito algo que me acompañe mientras viajo —pensó—. No puedo lidiar con esto en un avión.
—Solo analgésicos —le dijo el médico—. Cuando te hagas los estudios, vemos qué medicamento corresponde.
Esa noche, después del alta, fue terriblemente dolorosa.
No pudo dormir hasta después de las cinco de la mañana. O quizás, simplemente, el sueño terminó venciéndola.
Y al día siguiente…
volvieron a reunirse.
Ella parecía estar despidiendo los cálculos renales. Aún había dolor. Aún había molestias. Pero estaba viva.
La familia se reunió para seguir celebrando la vida de la cumpleañera, pero también, de alguna manera, la vida de cada uno.
Solo quedaba un día antes del regreso.
Era fin de semana largo. Hacía frío afuera, pero había un calor humano que hacía que todos tuvieran los cachetes colorados. Los niños jugaban en el patio. Los adultos conversaban. Reían, incluso, recordando el episodio del día anterior.
El 15 había pasado.
Pero los cumpleaños se celebran todo el mes, ¿no?
Y justo ese 16 apareció otro motivo para celebrar.
Era el cumpleaños de una gran amiga que llegaba a los 40 años. Desde que emprendió el viaje, ella sabía que no podría estar en esa fiesta. Pero también sabía algo: habría nuevas fiestas y más excusas para reunirse.
Así que también hubo velas.
Hubo pastel.
Hubo abrazos.
Y ella bebió tanta agua como pudo, con la esperanza de ayudar a expulsar aquello que, además de dolor, le había llenado el cuerpo de miedo.
Porque sí, había tenido miedo.
Ella ama celebrar los cumpleaños.
Ella ama celebrar la vida.
Ella ama detenerse a reflexionar y agradecer.
Y quizás por eso, después de todo, pudo entender algo:
La vida se celebra de todos modos.
Porque a veces creemos que celebrar significa que todo tiene que estar bien. Que nada puede salirse del plan. Que debemos cumplir con la agenda que habíamos armado.
Y quizá la vida nos recuerde que celebrar también puede ser aceptar un cambio de planes.
Dejarse cuidar.
Compartir una charla al día siguiente.
Volver a sentarse alrededor de una mesa.
Reír después del susto.
Abrazar a quienes están.
Beber agua.
Respirar.
Dar gracias.
Y recordar que estar vivos, incluso en medio de lo inesperado, ya es una razón para celebrar.
Porque no siempre celebramos como habíamos imaginado.
Pero la vida…
la vida se celebra de todos modos.
17 comentarios
“La vida se celebra de todos modos” Con altas y bajas, con risas y lágrimas con aciertos y dudas ajjaja así es …. Ni más ni menos … La Vida misma !!!!!
Te abrazo y celebro tu vida Claudia Ceballos
Tambien celebro tu Vida Mariela de mi corazón!
Te amo…la vida es hermosa con vos
yo te amo a vos! Gracias por estar siempre
La vida se vive un día a la vez y cada vez se agradece . La muerte es nuestra eterna compañera dicen los abuelos , es un recordatorio para vivir el hoy , el presente y a esos sabios hay que escucharlos ………. bienvenida a la la nueva vida .
Gracias Lucy querida! La vida se celebra de todos modos y un día a la vez, tal cual! abrazote
Esto definitivamente nos muestra que la vida se celebra hoy!! Y disfrutamos nuestros amigos y familiares ahora no después besos mi Clau bella
así tal cual Indi! te abrazo fuerte
El cálculo no salió, lo expulsaste con carácter. No solo es decir simplemente que estas viva, sino que sobreviviste a tu propia película de terror.
Siiii, lo expulse con carácter! me gusta eso. Gracias por leerme. te abrazo fuerte!
…..la vida se celebra todos los días…….
Desde el momento que nos levamantamos hasta que culmina nuetro día.
Y habrá balances que lo evalúen…..serán buenos.,malos, extraordinarios.,…… pero en definitiva…..» no se repite»….. hago conciente esto! Te quiero con el alma Clau.
Estar vivas es motivo de celebración! yo te abrazo y te quiero con el alma a vos Fa!
La vida se celebra por el simple hecho de estar en ella❤️❤️❤️❤️❤️
SIIIII, así es Patry querida! te abrazo fuerte
La vida se celebra todos los días, te lo digo yo que festeje mi cumple 5 veces y sigo. Una de esas veces fue muy especial para a mí pq estuviste VOS, después de muchossss años volviste a estar en cuerpo presente ja y fue especial… mi cumple internacional ja..
Cada mañana al despertar agradezco a Dios estar viva y trato de disfrutar cada momento bueno y los no tanto ..
Pero HAY Que CELEBRAR LA VIDA TODOS LOS DÍAS… GRACIAS CLAU. TE ABRAZO.
Mi Clau hermosa siempre cada paso que das en la vida una enseñanza para todos los que tenemos la fortuna de estar en tu vida, mil gracias por compartir tu historia y de recordarnos lo importante en la vida, la celebración de cada momento y de la decisión de cómo vivimos cada momento.
Te admiro y te quiero muchísimo. ♥️♥️♥️♥️♥️
Siiiii muy linda reflexión!!!! El hecho de estar vivos, tener un cuerpo, tener familia, amigos, tener salud…. Todo eso y más… son motivos de celebración!!!