Isaac del Toro es un ciclista mexicano de 21 años que ha surgido a la fama después de sus actuaciones durante este 2025, además de haber recibido el Premio Nacional del Deporte este mismo año. Whoopi Goldberg, actriz y comediante estadounidense muy reconocida que está por cumplir 70 años, se expresó de Isaac diciendo: “solo es un ciclista”, comentario que provocó fuertes reacciones en redes sociales.
El ciclista mexicano respondió al comentario de Goldberg escribiendo: “Tal vez solo soy un ciclista, pero pedaleo por sueños.” Esta respuesta de Isaac ha recibido varios millones de comentarios de apoyo en todo el mundo.
Este intercambio de palabras nos invita a aprender tres cosas. La primera, y la más importante desde mi perspectiva, es que los sueños que cada ser humano puede gestar desde su corazón no se convierten en realidad por decreto. No es suficiente con que soñemos para concretarlos: requerimos pedalear por ellos, hacer lo que está en nuestras manos para lograrlos, mantenerlos vivos, perseverar con disciplina y trabajo, a fin de que algún día podamos disfrutar cuando estos se cumplan.
Un segundo aprendizaje que nos ofrece este intercambio entre Isaac y Whoopi es que no importa lo que los demás digan respecto a nuestros sueños o incluso respecto a nuestra persona. Lo que importa es lo que pensamos de nosotros mismos y de nuestros propios sueños. Lo que hace la diferencia y posibilita su realización es la manera en que tomamos lo que las personas —y el mundo— nos ofrecen, y cómo elegimos responder ante ello. Podemos tomarlo como una ofensa, como algo personal, o como una invitación, como un reto para mantenernos firmes en nuestra tarea, aquella que nos ayudará a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.
Otro aprendizaje significativo para mí en esta historia es que algunas de las creencias que nuestros padres sembraron en nosotros fueron y seguirán siendo de ayuda. Hicieron —y hacen— la labor de un faro que guía nuestras decisiones y acciones, incrementando las probabilidades de alcanzar aquello que hemos soñado.
Isaac comparte una frase más: “Mi papá siempre me decía que los sueños no se regalan, se pedalean.” Este ciclista eligió escuchar el mensaje de su padre, y el resultado se ha convertido en realidad como en un sueño de hadas. Esto muestra que los padres siempre tienen una buena intención hacia sus hijos y que algunas de sus enseñanzas (no todas necesariamente) pueden mantenerse vigentes y seguir siendo útiles durante muchos años de nuestras vidas.
Así que arriesguémonos a soñar, mantengamos vivos nuestros sueños (sobre todo si éstos valen la pena), y elijamos acciones y actitudes que nos ayuden a mostrarnos perseverantes y disciplinados para lograr aquello que tanto deseamos… sigamos pedaleando.