
Ella me pensó
Ella me eligió
Ella me acunó… en su vientre, en sus brazos
Ella me alimentó
Ella me cuidó
Ella me miró con amor
Ella dudó… de sí misma, de mí
Ella hizo lo que creyó que era lo mejor
Ella me corrigió
Ella se emocionó… por ella, conmigo
Ella estuvo para mí… y lo sigue haciendo
Ella es un refugio, siempre vivo
Ella es parte de mí… y yo de ella
Ella…
Y yo la llevo en mi corazón, con amor
Honrándola…
haciendo lo mejor que puedo con la vida
que me regaló.
Madre es la palabra que refleja la conexión más grande con la VIDA, gracias a que una mujer es bendecida con el regalo de la maternidad es que la humanidad sigue existiendo y que podemos mantener la esperanza en algo mejor y más allá de nosotros.
Todas las mamás, a lo largo de la historia de la humanidad, han asumido y asumen la tarea que les implica acompañar a sus hijos de la mejor manera que han podido, todas han sido y son amorosas, algunas expresan su amor en forma ordenada, algunas no tanto; todas en algún momento han hecho cosas que lastimaron a sus hijos, pero estoy seguro que ninguna lo hizo con plena consciencia ni con una intención de herirles.
A los hijos, una vez adultos, nos corresponde tomar lo que mamá pudo/tuvo para darnos, lo bueno y lo no tan bueno, agradeciendo por todo eso, reconociendo que fue muchísimo, que ahora es suficiente, renunciando a seguir esperando o demandando más todavía, tomando la responsabilidad que nos corresponde ahora como adultos para construir, lograr por nosotros mismos lo que ella no pudo darnos cuando fuimos pequeños, honrando a mamá a través de lo que hacemos con esa vida que nos llegó a través de ella.
Seguro que mamá se sentirá orgullosa, plena, feliz, al ver a sus hijos enfocados en la vida, haciendo lo mejor que pueden con lo que tomaron de ella, y de papá.
¡Felicidades a todas las mamás, pero sobre todo, GRACIAS!