El amor está en todo

Tal vez Dios no escogió una persona para que sea mi felicidad; a cambio, me dio miles de opciones para enamorarme del día a día, a pesar de un pasado difícil, de historias que prefieres no contar, de dolores que siguen doliendo y ya no puedes remediar.

En la sonrisa de un niño veo el verdadero amor; en una amistad que se vuelve familia; en un país que no es el mío, pero me recibió con las puertas abiertas.

En las contrariedades de una sociedad divergente, el cielo me permitió detenerme para disfrutar de la lluvia y del sol; de la humildad del que no sabe, pero quiere aprender; del que duda de sí mismo, pero recupera su fe y sigue adelante.

Poder comprender que las lágrimas, ya sean de felicidad o de tristeza, son igual de saladas que el mar profundo de experiencias que nos acompañan, es comprender que el amor lo perdona todo y no nos quita nada.

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