La gloria de la confianza.

Yo atiendo un comercio en la villa.Nada extraordinario, dirían algunos.Un mostrador gastado,una balanza que ya conoce mis manos,el saludo repetido de cada día.Pan, yerba, fiado, conversación.Eso. Pero aprendí algo con el tiempo:lo ordinario, cuando se lo mira de verdad,se vuelve extraordinario. Porque acá, detrás del mostrador,la vida entra sin pedir permiso.Entra con apuro,entra con vergüenza,entra […]